PERFIL FEMENINO

…La niña se viste y juega a que es una princesa…La princesa se siente una niña aún…
Somos seres complejos, con muchos “niveles” y aspectos que explican porqué  discrepamos de ‘nosotros mismos’, sobre decisiones y comportamientos. Una manera fascinante y reveladora de estudiar esto, es a través de las ideas de estos cuatro gradientes o niveles que “forman o componen” a una mujer.
El primer nivel corresponde al cuerpo que tiene su propia perspectiva, inteligencia e impulsos inherentes. Piensa por ejemplo, si una mujer “sabe” cómo dar a luz y nutrir al bebé en el útero ¿no es esto sino la inteligencia del cuerpo?
El próximo nivel en la persona es la parte “civilizada” y educada. Este aspecto, si pensamos bien, va a depender de alguna región determinada en el mundo, la cultura, la religión, el nivel social, la familia, la escuela, etc., en la cual se nace y crece. Es una parte que lidia con la familia, el trabajo, los amigos y varias obligaciones del día a día.
Además de esto, tenemos a la dama, a la princesa siempre cerca, a veces, sintiéndose no bien realizada, a veces momentáneamente, buscando a una cualidad, el refinamiento, la fineza. ¿Por qué hay tanta mujer fascinada por la CEREMONIA del matrimonio, vestida toda de blanco, la atención y el privilegio? ¿No es su momento de ser princesa por un día? La bondad hacia la paz, más cuidados en el mundo, el cariño, una mejor comprensión entre las personas…Bondades nobles que van a beneficiar a todo el mundo.
Finalmente, tenemos los niveles angelicales o santos o incluso de diosa, que atrajo a tantas mujeres para que se volvieran religiosas, monjas o sacerdotisas, queriendo dedicar sus vidas hacia una condición más espiritual, más humana y hacia Dios. Nuevamente, podemos decir que casi todo el mundo se siente vislumbrado ante la presencia de esta dimensión en sí, haciendo o no de ella, una base de vida.
Así, podemos comenzar a identificar de dónde provienen ciertos pensamientos, impulsos y deseos, ya que cada nivel tiene los suyos. Al entender que estamos compuestos de estos cuatro gradientes o niveles, podemos alegrarnos al identificar más claramente de dónde provino cierto impulso, emoción o reacción. ¡Todos son importantes! Pero en general, cada vez más desarrollado y ampliado: se vuelve más altruista, menos egoísta, menos centrada en sí misma.
La mayoría de las personas pueden pasar de un nivel al otro, en un “abrir y cerrar de ojos”. Está claro que es más difícil sustentarse a uno mismo en los niveles más elevados; el nivel del cuerpo, por ejemplo, es automático, mientras que el de princesa-dama, no. Para alcanzar éste último nivel, se necesita de atención y esfuerzo y con el paso del tiempo, una persona comienza a tener un centro de gravedad más definido en un área u otra. No es para jugar o quedarse  preocupado, sino más bien para ¡entender, liberarse y divertirse!